viernes, 25 de marzo de 2016

LOS ÁNGELES DE HIELO

                             “Los ángeles de hielo” de Toni Hill

En abril de 1916, el joven psiquiatra Frederic Mayol, decide cambiar el rumbo de su vida tras haber sido herido de gravedad en la I Guerra Mundial. Hijo de padres separados desde que era muy niño, su infancia y adolescencia trascurrieron entre las casas de sus dos progenitores, situadas en Barcelona y en Viena respectivamente.

Tras haber pasado los comienzos de su edad adulta estudiando en la universidad austríaca donde su madre vivía, ahora, después de haber vivido tan de cerca los horrores y atrocidades de una guerra, decide comenzar su carrera como psiquiatra en el país de su padre, España, cuya neutralidad en el conflicto es la pieza clave y determinante de su decisión.

Durante sus primeros días de descanso en Barcelona, el joven médico comienza a asistir a las tertulias organizadas por su padre; en ellas coincidirá con el joven periodista de sucesos Juanjo Alcázar, con quien congenia bastante bien desde un principio y que será quien realmente le introduzca en la vida social barcelonesa. Es en la primera fiesta a la que acude acompañado del periodista, en la que conocerá a los hermanos Blanca y Gerard Raventós, quedando Frederic nada más verla, cautivado por completo por la belleza y la enigmática ambigüedad de la muchacha.

Por suerte, la joven Raventós también se sentirá atraída por el austríaco, por lo que, a partir de ese momento, los dos harán lo posible para que esa noche no sea la última vez que se vean… Y se verán, y se conocerán, y se enamorarán con la magia y la pasión propia de las grandes historias de amor…

Después de conocer a Blanca, a Frederic el hecho de tener que empezar a trabajar en el sanatorio mental de Sant Pol, un pueblo costero no demasiado alejado de la ciudad, ya no le parece tan buena idea… Sin embargo, será su llegada al sanatorio la que sumerja al joven psiquiatra en un misterio de lo más intrigante y oscuro; Frederic  tendrá que lidiar con el lado más siniestro de la mente humana, con crímenes sin resolver, con músicas y visiones de lo más tétricas, y lo peor de todo, tendrá que enfrentarse con un secreto que alberga el edificio en el que trabaja, el cual, no muchos años atrás, era un internado para señoritas de buena familia que tuvo que cerrar sus puertas para siempre, por una horrible tragedia que sacudió por completo las vidas de todos los que allí se encontraban.

Antes de nada tengo que decir que si los seguidores de Toni Hill esperan encontrarse una novela en la línea de la trilogía protagonizada por el inspector Héctor Salgado, nada más lejos de la realidad, pues estamos ante una obra de características completamente diferentes, tanto en estructura, como en argumento como en estilo.

“Los ángeles de hielo” es una novela mucho más ambiciosa y mucho más compleja que la trilogía anterior, con tanto sobre lo que escribir, que a mi cerebro le cuesta organizarse para ver por dónde empezar todo lo que quiero y necesito decir sobre ella.

Comencemos con las voces narrativas de la historia. Ya en este punto, la complejidad de la obra es más que evidente, al haber decidido el autor utilizar diversos narradores que se expresan de las más variadas maneras. Por una parte, tenemos un narrador en primera persona, que es el que en teoría escribe el libro en el año 1930. El doctor Freixas, el antiguo jefe de Frederic en el psiquiátrico, decide contar los extraños acontecimientos que rodearon la vida del joven médico desde su llegada a Barcelona, y que una vez, presa del pánico, del desconsuelo y de la desesperación, decidió confiarle, al que por aquel entonces, había sido su superior. Este narrador en primera persona, no será el que aparezca en más ocasiones a lo largo de la novela, pero sí que será el que la comience y la termine, y el que aparecerá en determinados momentos clave de la historia, para aportar datos que resultarán cruciales para comprender los hechos. Sus apariciones estarán siempre acompañadas de una tipografía distinta, lo que ayudará al lector a identificar perfectamente quién está relatando ese punto de la historia.

Por otra parte, tenemos un narrador en tercera persona que es el que cuenta los hechos desde que Frederic llega a Barcelona. Este narrador omnisciente, que todo lo sabe, verá acompañada su narración de diálogos ágiles y de lo más interesantes que tienen lugar entre los personajes principales. Esta parte de la historia transcurre entre 1916 y 1920 aproximadamente. Como riqueza estilística, cabe destacar aquí también, el hecho de incluir el estilo epistolar dentro de la novela: serán las cartas entre Frederic y Anna Freud, hija del famoso psiquiatra y amiga de nuestro protagonista en Austria, cartas que aún sin ser de vital importancia para la trama de la novela, aportan datos interesantes de cómo era la situación histórica en la Europa del momento y especialmente datos sobre la mente humana, que Anna consulta a su padre y hace llegar a Frederic, y que serán también de gran relevancia en el transcurso de los acontemientos.

Por último, tenemos a la señorita Águeda, directora del Colegio de los Ángeles, el antiguo internado para señoritas. Será ella, a modo de diario en primera persona, la que nos cuente todo lo que sucedió en el último curso que el colegio tuvo sus puertas abiertas. Este narrador en primera persona retoma los hechos acontecidos en el año 1908, acontecimientos que tendrán mucha más importancia en el presente de la novela (1916) de lo que uno en un principio se puede imaginar.

Otro grandísimo punto fuerte de esta historia son, sin lugar a duda, sus personajes. Estamos ante una novela coral, ya que son muchos los personajes que van a llevar el peso de la historia de una u otra manera, y es admirable la manera en la que autor consigue que todos y cada uno de ellos, sean tratados, definidos y perfilados con precisión y detallismo, ya que, tengan mayor o menor importancia en la novela, el lector puede formarse en su cabeza una imagen clara y concisa de cada una de las figuras que van apareciendo en la narración : el cabal Frederic ligeramente traumatizado por el conflicto bélico, la enigmática Blanca, el vividor de su hermano Gerard, el sagaz e inteligente padre Robí, el bondadoso Horaci Mayol, padre de nuestro protagonista, la sofisticada madre del mismo, Claudine, el paranoico y desenfrenado Biel Estrada, la malvada Griselda, la fría y estricta señorita Irene, el buscavidas Juanjo Alcázar… Son ellos, mucho más que la ambientación, los que logran trasladarnos y hacernos sentir en otra época, son el alma de la novela, los que nos trasmiten y logran sacudirnos y agitarnos con una gran variedad de sentimientos y sensaciones.

Con un estilo culto, cuidado, de gran calidad, reposado (sobre todo en la primera mitad de la novela) y un lenguaje que logra trasladarnos a principios del siglo XX nada más comenzar la lectura, el autor nos sumerge en una historia que en un principio no sabemos muy bien por dónde nos va a llevar. En la primera mitad de la novela, como decía, el autor se recrea sin prisas en la presentación de los personajes, lugares y acontecimientos, pero no será hasta que lleguemos a la mitad del libro cuando estemos de lleno metidos en el misterio de la novela. Será un giro inesperado que encontraremos en el diario de la señorita Águeda el que logrará helarnos la sangre, dejarnos por completo en estado de shock y hacernos querer devorar la novela del tirón. Pero a partir de ese primer sobresalto, la segunda mitad de la novela estará salpicada de sucesos de lo más inesperados que conseguirán dejar al lector boquiabierto en más de una ocasión y tenerlo con el alma en vilo hasta que llegue al final de la novela. La complejidad de la trama es asombrosa, pero más increíble es la manera en que el autor logra ir deshaciendo todo este entresijo de misterios y secretos que nos presenta desde el principio.

Es imprescindible mencionar a estas alturas, el homenaje que con esta novela el autor hace a la literatura inglesa del siglo XIX. Cargada de tintes góticos de principio a fin (el siniestro y enigmático edificio que alberga el internado y el sanatorio, la atmósfera de misterio que se respira en todo momento, la inclusión de escenas que en un principio rozan lo sobrenatural – la visión de la dama de negro que muchos personajes afirman ver, los arrebatos de locura y paranoia de los que son presa algunos personajes…), el autor no sólo se conforma con dotar a la novela de una ambientación propia de la novela decimonónica, sino que hace guiños de lo más claros a personajes y novelas de la época : la dama de negro que aparece en esta novela es para mí un claro homenaje a “La dama de blanco” de Wilkie Collins, las diferentes voces narrativas también las encontrábamos en dicha novela, tenemos también a “Jane Eyre”, obra elegida por las alumnas del internado para ser representada en la función de final de curso y sobre la que se profundiza bastante también en el libro y con cuyos personajes y los de la que hoy nos ocupa se establecen también ciertos paralelismos, así como los relatos de E.T.A Hoffman “El hombre de arena” y “Los elixires del diablo”, que ayudarán a nuestro joven psiquiatra a entender algunos de los misterios del comportamiento de la mente humana. Aunque no formen parte de la literatura del siglo XIX, me veo en la necesidad de mencionar en este apartado, lo mucho que el tándem formado por los hermanos Blanca y Gerard Raventós, me recordó a los frívolos, vividores y enigmáticos protagonistas de “El gran Gatsby”, y me resultaba inevitable pensar en esta novela americana siempre que los jóvenes Raventós aparecían en escena con sus poses, atuendos y actitudes de lo más despreocupadas.

Me ha gustado mucho también la forma en la que el autor hace partícipe al lector de los acontecimientos sociales que rodeaban a la Barcelona y Europa de la época. Sin ser parte trascendental del argumento, el escritor sí que nos habla de las primeras revueltas entre la clase obrera barcelonesa, de la oficina de cautivos creada por Alfonso XII, de las sufragistas, de las grandes e injustísimas diferencias de clase existentes entre la burguesía y los trabajadores… siendo estos pequeños detalles de gran interés para el lector y útiles para situarnos de manera clara en la época en la que se sucede nuestra historia.

Creo que a estas alturas no queda ninguna duda de que la novela me ha parecido una excelente obra: no sólo por su argumento y su trama, que me han resultado fascinantes y me han hecho devorar la historia con avidez, sino también por la gran calidad y la complejidad que tiene de principio a fin en su estilo, estructura y personajes. En mi opinión, el trabajo de Toni Hill en esta ocasión ha sido magistral, al crear una atmósfera perfecta para una historia absorbente al más propio estilo de la novela gótica del siglo XIX. Tengo que reconocer que desde niña siento debilidad por las historias de internados, así que este punto no ha hecho más que aumentar mi satisfacción y deleite como lectora a lo largo de las páginas de esta novela.


Una exquisita ambientación salpicada de amor, misterio, crímenes, secretos del pasado, terror psicológico  y un viaje a lo más oscuro y perverso de la mente humana, harán que esta cuidada y compleja historia, protagonizada por unos inolvidables y magníficamente caracterizados personajes, os dejen realmente fascinados. El lector se verá envuelto y se sentirá cautivado de principio a fin por el halo de misterio que empapa cada una de las páginas de esta historia, una trama de las que te atrapan, te sacuden con fuerza y de las que desde el momento en que las comienzas te hacen sentir que tienes entre tus manos una auténtica joya… En definitiva, un auténtico placer de lectura que no os podéis perder.





Enlaces a la trilogía de Toni Hill protagonizada por el inspector Héctor Salgado : 



lunes, 21 de marzo de 2016

LUGARES OSCUROS

                           “Lugares oscuros” de Gillian Flynn

Cuando Libby Day tenía siete años, su madre y sus dos hermanas, fueron brutalmente asesinadas en la granja de Kansas en la que vivían; aquella noche, la pequeña Libby consiguió escapar y salvar su vida . Por aquel entonces, la inocente Libby, declaró contra su hermano mayor, Ben, un joven de 15 años que hacía algún tiempo que había empezado a coquetear con los rituales satánicos. Ben es declarado culpable de la matanza, y encerrado en prisión de por vida.

Hoy, 25 años después del trágico episodio, Libby es una joven rara, compleja, oscura y un poco trastornada, aunque teniendo en cuenta los dramáticos acontecimientos que marcaron su tierna infancia, resulta bastante comprensible entender su difícil y complicada personalidad. Durante todos estos años, Libby ha vivido de la caridad de todos aquellos que sintiendo pena por su dura situación, decidían enviarle dinero para intentar que la pequeña pudiera seguir adelante… Libby también escribió un libro sobre  aquella terrorífica noche y fue a todos los programas de televisión interesados en el caso que le pudieran proporcionar algún tipo de beneficio económico…Sin embargo, los fondos económicos obtenidos a lo largo de estos años,fruto de la compasión, están llegando a su fin, y Libby, que no ha hecho absolutamente nada en su vida, no puede ni imaginarse cómo hará a partir de ahora para poder salir adelante…

Sin embargo, el destino querrá ponerse de parte de Libby Day por una vez, y la aparición de un extraño grupo de entusiastas del crimen llamado el Kill Club, podrá ayudarla a conseguir el dinero que tanto ansía. El Kill Club es un club de apasionados de asesinatos y crímenes famosos : les gusta reunirse, hablar sobre los crímenes, buscar nuevas pistas y nuevas teorías sobre el asesinato, o intentar resolver los interrogantes que hayan quedado abiertos durante el caso…El Kill Club, lleva muchos años investigando “La masacre de la granja de Kinnakee”, y además de estar interesados en adquirir cualquier tipo de objeto que perteneciera a las víctimas, quieren escuchar de primera mano la versión de Libby Day, ya que, están convencidos, de que el joven Ben Day está cumpliendo condena injustamente, creen firmemente que ha sido otra persona la autora de los crímenes y están dispuestos a hacer todo lo que esté en su mano para lograr, de una vez por todas, encontrar la verdad y poner en libertad al, según ellos, inocente Ben Day.

Libby, en un principio por simple interés económico, y poco a poco, porque algo en su interior le dice que tiene que averiguar más cosas sobre aquella noche, ya que hay en su cabeza demasiadas piezas que no encajan en el puzle, decide colaborar con el club y empezar a hacer preguntas y visitas, pero quizás estas preguntas y estas visitas, destapen una historia mucho más oscura de lo que ella jamás habría sospechado… ¿Qué sucedió en realidad aquella noche en la granja de Kinnakee?

Esta es la tercera novela que leo de Gillian Flynn, aunque, por lo que tengo entendido, su publicación es anterior a “Perdida” y a “Heridas abiertas” (reseñas que podéis leer pinchando sobre el link del título). De nuevo, lo que llama la atención nada más comenzar a leer la historia, es la pluma incisiva, sádica y violenta, tan característica de esta autora. Cuando leo a Gillian Flynn, siempre tengo la sensación de ver a la autora tecleando en su ordenador con una sonrisilla perversa de satisfacción mientras crea escenas de lo más perturbadoras. Porque sí, hay que reconocer que la novela es sangrienta, dura, bestia, salvaje, con situaciones que rozan lo gore en algunos momentos, y que además, duele mucho más al haber tanto niño y tanto adolescente implicado en el argumento. Sin embargo, lo que también caracteriza a esta autora, es su magnífica capacidad para escribir novelas que no se pueden parar de leer una vez que han sido comenzadas, te enganchan desde el minuto uno, y necesitas seguir sin parar, preguntándote en todo momento qué ha sucedido en realidad en aquella granja aquella fatídica noche…

La estructura de “Lugares oscuros” es de lo más compleja : partiendo de que tenemos tres puntos de vista diferentes de la historia que se convierten en narradores en diversos momentos de la trama (Libby Day, Ben Day y la madre, Patty Day), el argumento vuela del presente al pasado por medio de flashbacks, con los que poco a poco, el lector puede hacerse una idea de quién era esta familia y cuáles fueron los desencadenantes previos a la masacre final. Sin embargo, esta complejidad no hace más que enriquecer el valor estilístico de la novela, no confunde ni trastoca al lector en ningún momento, todo lo contrario, el lector se siente afortunado de estar jugando con una escritora que disfruta poniéndole las cosas difíciles a su público, una autora que destaca por escribir de manera inteligente, siendo “inteligente” uno de los mejores adjetivos para describir la narrativa de Gillian Flynn.

Otro punto fuerte de la autora es la creación de personajes, ¿cómo puede alguien ser capaz de crear un elenco de personajes tan complejos, tan destrozados, tan miserables, tan llenos de maldad, tan violentos, tan perturbados, tan decadentes, tan atormentados…? Es magistral la forma en la que cada uno de ellos ha sido concebida, sólo una mente brillante puede trasmitir tanto con unos personajes tan oscuros y tan difíciles, unos personajes que, con todo lo malo que tienen, consiguen despertar la compasión en nosotros en más de una ocasión, y eso es mérito de su creadora, y lo más importante, consiguen embaucarnos en una historia de lo más adictiva.


Y aunque a veces, desenterrar los secretos del pasado puede trastocarnos la vida mucho más de lo que hubiéramos deseado, no me queda más que invitaros y animaros a acompañar a la joven Libby Day en su viaje al pasado, un viaje marcado por el crimen, la violencia, la maldad, el misterio… Un viaje que los aficionados al género disfrutarán de principio a fin hasta que por fin logren encontrar la explicación a los atroces asesinatos cometidos en esta granja de Kansas en 1985…No será un camino fácil, pero sí un camino de lo más emocionante…


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